Todo se pega, menos la hermosura.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Hacer bailar el trompo en la uña.
A la fortuna, por los cuernos.
Agrandado como alpargata de pichi.
Palabra dada, palabra sagrada.
La esperanza es la última en morir.
Acometer hace vencer.
Tres al saco y el saco en tierra.
En el peligro se conoce al amigo.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
De lo perdido, lo que aparezca.
Las cosas lo que parecen.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Gran tocado y chico recado.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Borrón y cuenta nueva.
A caballo de presente no se le mira el diente.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
No hay año sin desengaño.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Una retirada a tiempo es una victoria.
A la que parió harto no la engaña un parto.
Contra gustos, no hay disgustos.
Hace más la raposa que la curiosa.
Sé osado y serás afortunado.
Juego de bolos no lo entienden todos.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Del ahorro viene la posesión.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Más tira coño que soga.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Pedir peras al olmo.
Rey nuevo, ley nueva.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Malo vendrá que bueno me hará.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.