Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
Cinco puercos son manada.
Al son que le toquen bailan.
Al pan pan y al vino vino.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
El borracho, de nada tiene empacho.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Caballo sin espuela, barco sin remos ni vela.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Bien ama quien nunca olvida.
El que está en pié, mire no caiga.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
De cualquier maya sale un ratón.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Buen podador, buen viñador.
Carne en calceta, para quien la meta.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Honor a quien honor merece.
Más chuletas y menos servilletas.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Borrego al camión, duro a la montera.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
A chico pajarillo, chico nidillo.
A manos frías, corazón ardiente.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.