Saco de yerno, nunca es lleno.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
De buen caldo, buenas sopas.
Cada pardal a su espigal.
Llegar a la capada.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
La ocasión asirla por el guedejón.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Hay que amarrar el tamal.
Compañía, ni con la cobija.
A gran seca, gran mojada.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
No acose, que la están peinando.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Codicia mala, el saco rompe.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
Cerrado a cal y canto.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
La ventura es paño que poco dura.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Al bobo, múdale el juego.
No saber una jota.
Detrás de la soga va el caldero.
El ruin calzado sube a los cascos.
Con solo honra no se pone olla.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
A hombre desgarbado, dale de lado.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Algo es el queso, pues se da por beso.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.