Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Hacienda de pluma, poco dura.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Un ten con ten para todo está bien.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
El que coge la vela es porque es cofrade.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Jugarse hasta la camisa.
Suerte, y al toro.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Fina costurera, hace camisas con chorrea.
Buena cara dice buen alma.
Pan con ojos y queso sin ellos.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
Todo mono sabe en que palo trepa.
La hacienda, el dueño la atienda.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Cada uno con su humo.
Se encontró con la horma de su zapato.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Burlas de manos, burlas de villanos.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
En Tosantos tal y cuanto, y en San Andrés no preguntes de qué bota es.
Le busca las cinco patas al gato.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Donde se quita y no se pon, se llega pronto al hondón.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Al ingrato con la punta del zapato.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.