Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Caballo bonito, corto y gordito.
Nadie sabe como esta el fondo de la olla solo el cucharón.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
El que a burros favorece, coces merece.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Unos nacen de pie y otros de cabeza.
El Rey es poco para su porquero.
Cada palito tiene su humito.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Maldigo el diente que come la simiente.
Adorar al santo por la peana.
Juego de bolos no lo entienden todos.
Soltero maduro, maricón seguro.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
A este son, comen los del ron, ron.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Que chulo tu chucho colocho
A falta de pan, buenas son tortas.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
¡A darle que es mole de olla!
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Cazador, mentidor.
Da Dios el frío conforme al vestido.
Honra sin provecho la digo pecho.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Y vuelta la burra al trigo.
Hablando la gente se entiende.
Nunca falta un roto para un descosido.
El puerco nunca ve más arriba que la altura de su cabeza.
Quien de verde se viste bonita se cree.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Por el becerro se amansa la vaca