Junta de cuatro, junta del diablo.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
El buey pace donde yace.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
La buena lavandera, su camisa la primera.
El tiempo aclara las cosas.
Ama gorda, leche poca.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Faena acabada, faena pagada.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Hay miles de miserias en un solo amor
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.
Sal derramada, quimera armada.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Te paso la pala diego
Al pan pan y al vino vino.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Nadie da lo que no ha.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Dar en el clavo.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
Cuerpo sano, mente sana.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Nadie nace enseñado.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Lo robado no luce.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.