Muchas manos en la Hornillos, no Dejan probar morcilla.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Tener el juego trancado.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Limosnero y con garrote.
Demasiada amistad genera enfados
A marido ausente, amigo presente.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Al saber lo llaman suerte.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
Nadie sabe para quien trabaja.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Cambiar de opinión es de sabios.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Acaba tuerta, que San Bartolomé está cerca.
Hablara yo para mañana.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
La mala costurera, larga la hebra.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Da Dios el frío conforme al vestido.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Vivir es morir lentamente.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Bienes y males, a la cara salen.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
Vive cantando, muere llorando.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
En buena casa, mal inquilino.
Detrás de la soga va el caldero.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.