Sin sal, todo sabe mal.
La vida es una sorpresa continua
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Te casaste, te entera.
Roer siempre el mismo hueso
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Aquel que guarda siempre tiene.
Los hijos son lo que la madre quiere.
A perro macho lo capan una sola vez
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Nada tiene al que nada le basta.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Fuera de su convento no está el fraile en su elemento.
Más duro que sancocho de pata.
Vale más tener que no desear.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
Comer sin vino es miseria o desatino.
El sol de enero, poco duradero.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Mujer desnalgada es hombre.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Nuestra vaca tiene el pesebre en Galicia y las ubres enMadrid.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
De buena semilla, buena cosecha.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.