Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
No hay tu tía.
Sin sal, todo sabe mal.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Te casaste, te entera.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Roer siempre el mismo hueso
A perro macho lo capan una sola vez
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Aquel que guarda siempre tiene.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Más duro que sancocho de pata.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Nada tiene al que nada le basta.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Fuera de su convento no está el fraile en su elemento.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Vale más tener que no desear.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
El sol de enero, poco duradero.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Mujer desnalgada es hombre.
Es mejor callar que con tontos hablar.
La Luna no es pan de horno
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
De buena semilla, buena cosecha.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.