Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Hacer el primo.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
Ahí está la madre del cordero.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Para su madre no hay hijo feo.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Lo que haces, encuentras.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Pa'trás como las del marrano.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
A mucho vino, poco tino.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Lo poco, nunca dio mucho.
Habló de putas "La Tacones".
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Ahí lo tienes, si te condenas, que te condenes.
Me dejó como la guayabera.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
No hay buena salud donde no entra buena luz.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Hacerle a uno la pascua.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada