Bien ora quien bien obra.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Tras el vicio viene el lamento.
Abre la boca que te va la sopa.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
No hay como la casa de uno
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Al cielo nadie va con ojos secos.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
A medida del santo son las cortinas.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Vida bien concertada, vida holgada.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
No donde naces, sino donde paces.
Mucho preito hace mendigo.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Para sabio Salomón.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Mano lavada, salud bien guardada.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
La larga visita la alegría quita.
A la mula vieja, alivialé la reja.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Pan no mío, me quita el hastío.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
El corazón del justo, piensa para responder.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
El sol de Marzo, da con el mazo.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.