Novia para siempre, mujer para nunca.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Sin precio no se han las mujeres.
Las cruces son las escaleras al cielo.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Gozo que no se comunica, se achica.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Socorro tardío, socorro baldío.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
A la mal casada, miradla a la cara.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Reniego de señora que todo lo llora.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Caridad con trompeta, no me peta.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
El casado por amor vive vida con dolor.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.