La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Hay más días que sandías.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Irse a chitos.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
No hay mejor vecina que tu cocina.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Andar bien vestida hace a la moza garrida.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Agua, sol y basura y menos libros de agricultura.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Cojo con miedo, corre ligero.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
La libertad vale más que el oro
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
El hablar mismo idioma.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
Pon y te llamaran gallina.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Por sus hechos los conoceréis.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Galga salida, a liebre parida.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Marido muerto, otro al puesto.