El borracho, aunque turbio, habla claro.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Las aguas quietas, corren profundas.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
No hay peor tienda que la vacía.
La fama propia depende de la ajena.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Ojo al Cristo que es de plata.
Compuesta, no hay mujer fea.
Juntos pero no revueltos.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
En Constantina cuando no llueve, llovizna.
Zapatero a tus zapatos.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Boca abierta, dientes de oro.
Buey suelto, rey muerto.
La comida reposada, y la cena paseada.
Reloj y campana, muerto mañana.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Ese no es santo de mi devoción.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
A buen hambre, no hay pan duro.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
No hay pero que valga.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
La alegría da miedo
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
El otoño de lo bello, es bello.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Hoy te lo dice tu amiga.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Una familia unida come del mismo plato.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.