Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
El que necesita, te visita.
A cualquier cosa llaman rosa.
Agua corriente, no mata gente; agua estancá, la matará.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Frío en el invierno y calor en el verano, eso es lo sano.
Agua que corre, nunca mal coge.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
A gran arroyo, pasar postrero.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Con el callar, vencerás.
Consejo tardío, consejo baldío.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
Pesar compartido, pronto es ido.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Buena es la linde entre hermanos.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
¡Qué buen culo, si fuera suyo!
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Echando a perder se aprende.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Al buen sordo, pedo gordo.
El catalán de piedras hace pan.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Bastante colabora quien no entorpece.
Campo bien regado, campo preñado.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Ávila, santos y cantos.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
La fortuna es madrina de los necios.
Razones sacan razones.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
A cada rey su trono.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Cuando el río suena, agua lleva.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Fiar, en Dios y en otro no.