La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Gracias que hacen pero no la ven.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Dinero de canto, se va rodando.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Navarro, ni de barro
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Cantando se van las penas.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
No hagas leña del árbol caído.
De padres asientos, hijos taburetes.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Otro gallo le cantara.
Donde humo sale, fuego hay.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Pan con ojos y queso sin ellos.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Amor viejo, pena pero no muere.
Quien hijo cría, oro cría.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
Quien mucho escucha, su mal oye.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
La voz del asno no pasa del tejado.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
El monte tiene ojo.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Carne de cochino, pide vino.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
No hay quinto malo.