Per natura non da, Salamantica non presta. Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Dar una fría y otra caliente.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Buena cara dice buen alma.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Esta es la gota que derramo el vaso.
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
De tal árbol tal astilla.
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
El buen mosto sale al rostro.
Cerco de luna, agua segura.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Mal se cuece olla que no se remece.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Oro es, lo que oro vale.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
No te fíes del sol de primavera.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
A árbol caído, todo son piedras.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Aire de Levante, agua delante.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Írsele a uno el santo al cielo.
El tiempo todo lo amansa.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Mal suena el Don sin el din.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Asno de dos, válgale Dios.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.