Como es la madre, así es la hija.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Casa de Dios, casa de tos.
Cada mozo lancee su toro.
Desde Los Santos a San Andrés, buena sementera es.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Hay quien las mata callando.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Ley puesta, trampa hecha.
Buscar los tres pies al gato.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
Las sueños, sueños son.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Abril, deja las viñas dormir.
El buen vino, se bebe en cristal o en vidrio.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
La buena uva hace buena pasa.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Lo comido por lo servido.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Quien mal cae, mal yace.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Hierba mala nunca muere y si muere no hace falta.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Amor sin plata, no dura.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Llenarle la cuenca a alguien.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
El que las sabe, las tañe.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.