De esta agua no beberé.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Al potro que le alabe otro.
Agua al mediodía, agua para todo el día.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Fraile convidado echa el paso largo.
No está siempre el agua clara, ni el palo para la cuchara.
Al loco y al fraile, aire.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Dádivas quebrantan peñas.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Al loco y al aire, darles calle.
Pan duro, pero seguro.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Estas son de mi rodada.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
La cara del santo hace el milagro.
Bueno es el vino, cuando el vino es bueno, pero si el agua es de arroyo puro y cristalino, siempre es mejor el vino.
Entre lo salado y lo soso está el punto sabroso.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
A buen santo te encomiendas.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
El mirón mirar, pero sin chistar.
De tal colmena tal enjambre.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Aire gallego, escoba del cielo.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Lo prometido es deuda.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
La soga se rompe por lo más fino.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Qué buenos semos, mientras comemos.
En almoneda, ten la boca queda.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.