Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Jarro de cristal o de metal o de plata, no refresca el agua; el mejor jarro, es el de barro.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Hablar en plata blanca.
Bien está lo que bien acaba.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
El árbol que no da frutos, da leña.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
El rostro es el espejo del alma.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Los ojos son el espejo del alma.
Haces mal, espera otro tal.
La lima, lima a la lima.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
El tiempo aclara las cosas.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Casa y potro, que lo haga otro.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
La buena obra, ella misma se loa.
Cada día olla, amarga el caldo.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
El hable es plata, el silencio es oro.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Agua limpia de fuente viva.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
No hay don sin din.
Nada tiene al que nada le basta.
A dádivas, no hay acero que resista.