Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Alabanza propia, mentira clara.
Abrojos, abren ojos.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
A gran pecado, gran misericordia.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Pobre pero honrado.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Al ingrato con la punta del zapato.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Cada villa, su maravilla.
Madre holgazana cría hija cortesana.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Cabra coja, mal sestea.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Mujer que se queja, marido que peca
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
El verano es la madre de los pobres
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.