La pasión embellece lo feo
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
La cortesía exige reciprocidad.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Casa de muchos, casa de sucios.
A buen hambre, no hace falta condimento.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Agárreme, que llevo prisa.
Bien está cada piedra en su agujero.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Manda, manda, Pedro y anda.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
En carrera larga hay desquite.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Gente de montaña, gente de maña.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Dios da, nunca vende.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
El ejercicio hace maestro al novicio.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Del lobo un pelo.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Cada grumo tiene su humo.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Quien se duerme, no pesca peces.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
La gula y concupiscencia, matan más que la abstinencia.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Muerte y venta deshace renta.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Sin un duro, no ha futuro.
A falta de caballos, que troten los asnos.
La justicia cojea, pero llega.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Tierra por medio, para poner remedio.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.