Solo ves el árbol y no el bosque.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Más vale odiado que olvidado.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
La morena, de azul llena.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
No eches más leña al fuego.
Cavas tu tumba con los dientes.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
Buena razón quita cuestión.
Buena barba, de todos es honrada.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Dios castiga sin palo ni piedra
A buen santo te encomiendas.
Que no te den gato, por liebre.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
A dinero en calderilla, poca y mala musiquilla.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
¿Mirón y errarla?.
Honra sin provecho la digo pecho.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
La que en Marzo veló, tarde acordó.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Di mentira, y sacarás verdad.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Mujer que se queja, marido que peca
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
A año tuerto, labrar un huerto.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Bien ora quien bien obra.
Hombre cortés, de todos estimado es.