Lo que se da no se quita.
Quien sabe, sabe.
Vivir es morir lentamente.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
Ignorante y burro, todo es uno.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
El que es mandado no es culpado.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
No se puede mamar y protestar.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
No hay que reírse de la felicidad
Mande la razón y obedezca la pasión.
Cada cual en su corral.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Nadie muere motón.
Honor a quien honor merece.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Ni tanto ni tan calvo.
A quién le dan pan, que llore.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Amor no quita conocimiento.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Quien más tiene, menos suelta.
Amor de asno, coz y bocado.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
La verdad no peca pero incomoda.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Costumbre hace la ley.
El que apura su vida, apura su muerte.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Al saber lo llaman suerte.