Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
El que no cae no se levanta.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
La ignorancia es abuela del saber.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Año de heladas, año de parvas.
Buena madera, buen oficial espera.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Año de nieves, año de bienes.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
No cortes el árbol que te da sombra.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
La sierra, con nieve es buena.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Si no quieres que diga mal de tí no digas mal de mí.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
Fuego sin humo puede haber; pero humo sin fuego no puede ser.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Pesar compartido, pronto es ido.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.