Nunca tengas miedo del día que no has visto.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Reino dividido, reino perdido.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Ni tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
El oro luce, y la virtud reluce.
Esposa prudente es don de Dios.
El que nada debe nada teme.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
Casa cerrada, casa arruinada.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
Los celos ciegan la razón.
Con solo honra no se pone olla.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Blanco y en botella, leche.
No cantes victoria antes de tiempo.