Este es carne de cañón.
Si culo veo, de culo me da deseo.
El tiempo no perdona a nadie.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
No comas ansias.
Marido muerto, otro al puesto.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
A burra vieja, albarda nueva.
La Justicia entra por casa.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
No se pierde lo que se dilata.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
La palabra emitida no puede recogerse.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Preguntando se llega a Roma.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
El mejor escribano echa un borrón.
Más moscas se cazan con miel que con hiel.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
Casamiento malo, presto es concertado.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.