Aún no ha nacido el niño y ya lo queremos casar.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Después de la resaca viene la pleamar.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
De diestro a diestro, el más presto.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Cada quien, con su cada cual.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Va para atrás como el cangrejo.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
No hay plazo que llegue, ni deuda que no se pague.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
De San Germán a San Gabriel el melón sabe a miel, pero de San Sixto a Santa Sofía lo mejor es la sandía.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
El que se va no hace falta.
Culo veo, culo quiero.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Favores harás, y te arrepentirás.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Una copa a las once, son once a la una.