Mayo templado, mucha paja y poco grano.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Arca abierta al ladrón espera.
Las cosas que no suceden en un año pueden suceder en una hora.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Menos perro, menos pulgas.
Para el gusto se hicieron los colores.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Amores y dolores quitan el sueño.
Amigos y libros: pocos y buenos.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Al roble no le dobles.
La fe no tiene miedo.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Sé osado y serás afortunado.
A roma va, dinero llevará.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
A buenos ocios, malos negocios.
Señal fija de agua, verla caer.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Saber uno los bueyes con que ara.
Sayo grande, tapa mucho.
Jodido pero contento.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
A buey viejo, cencerro nuevo.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
La cascara guarda el palo.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Estar en tres y dos.
Amigo lejos, amigo muerto.
Iglesia, o mar, o casa real.
A Dios, nada se le oculta.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
La carta, corta, clara y bien notada.
De cualquier nube sale un chubasco.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.