Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Palabra suave llegar al alma sabe.
El sentido de los muertos es el del final,? significando que las ceremonias fúnebres deben ser organizadas solemnemente
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Marido, comprad vino; que no lino.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Parece barril sin fondo.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Quien anda con lobos a aullar aprende.
A liebre ida, palos al cubil.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
A muertos y a idos, no hay amigos.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Agua vertida, mujer parida.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Hablen cartas y callen barbas.
La gota que derramó el vaso de agua.
Nunca falta un roto para un descosido.
Lo tragado es lo seguro.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
El que presta, a pedir se atiene.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Es tiempo de vacas flacas
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Donde dije digo, digo Diego.
Las piedras rodando se encuentran.
Son nones y no llegan a tres.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Todas las cosas pasan como el viento.