Tiempos pasados fueron mejores.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
El primer paso es el que cuesta.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Camino malo se anda ligero.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Nunca olvides tu casa.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Hacer la plancha.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Hoy por mí, mañana por ti.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
De buena casa, buena brasa.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Agua fina saca la espina.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
La muerte todo lo ataja.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Llegar y besar el santo.
Siempre la cuba huele a la uva.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Sé primero en sembrar si quieres aventajar.
Llueve sobre mojado.
A casa vieja, portada nueva.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
De Navidad a Navidad, solo un año va.
Con la muerte todo se acaba.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.