Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
La buena uva hace buena pasa.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Agua de Febrero, mata al onzonero.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Si oyes un solo trueno, ten por seguro el mal tiempo.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
Lo que hoy parece, mañana perece.
El muerto delante y la griteria atrás.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Buena vida, padre y madre olvida.
Dulce y vino, borracho fino.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Calles mojadas, cajón seco.
Para buena vida, orden y medida.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Más vale tarde que nunca.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Todo tiene un fin.
Hacer enseña a hacer.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Estoy hasta las manos.
Riñas de enamorados, amores doblados.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Sol puesto, obrero suelto.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Vino y pan andar te harán.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Mucho ruido y pozas nueces.
Mal es acabarse el bien.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Las flores son para los muertos.
Dichosos los ojos que te ven.
Amor nuevo, olvida el primero.
El tiempo es oro, la salud tesoro.