La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Necio por natura y sabio por lectura.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
El que tiene ictericia, todo lo ve pajizo.
¿De que vas, Santo Tomas?
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Boca ancha, corazón estrecho.
El que camina, no estorba.
Nada hay nuevo bajo el sol.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
A ciento de renta, mil de vanidad.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Más vale aprovechar que tirar.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
De tales devociones, tales costurones.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Al potro y al niño, con cariño.
Secreto entre reunión es de mala educación.
Carne en calceta, para quien la meta.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Lo que no conviene no viene.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
De la esperanza vive el cautivo.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
Ajo hervido, ajo perdido.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Mujer pecosa, mujer candela.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.