Al maestro, cuchillada presto.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Dulce y vino, borracho fino.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
En Octubre echa pan y cubre.
Los negocios no tienen ocio.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
A confite de monja pan de azúcar.
El amor lo perdona todo.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
La edad no juega ningún papel salvo en los quesos.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Más vale mendrugo que tarugo.
El trabajo no mata a nadie.
La primera cucharada de sopa siempre es la más deliciosa.
Dios aflige a los que bien quiere.
Madre y teja, no pierde por vieja.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
A la mujer casada, no le des de la barba.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Después de beber cada cual dice su parecer.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Te conozco, pajarito.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Para saber, has de leer.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Vale más ser ralos que calvos.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Compra lo que no te hace falta y no tendrás lo que te haga falta.
Es más fácil ser Doctor, a veces, que ser Señor.