Gachas de almorta, el estómago confortan.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Fruta prohibida, más apetecida.
Dar carne al lobo.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Donde ajos ha, vino habrá.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
El que se brinda se sobra.
Al buen vino, buen tocino.
A este son, comen los del ron, ron.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Atáscate, que hay lodo.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Hacerse la boca agua.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Centeno en polvo, cebada en lodo y trigo en todo.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
A bien obrar, bien pagar.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Dar caramelo.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
Pan con queso sabe a beso.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Galga salida, a liebre parida.
De uvas a peras.
Malo vendrá que bueno me hará.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Al dedo malo, todo se le pega.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Cuando no hay carne de lomo, de toda como.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.