Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Bien convida, quien prestó bebe.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
Para un madrugador, uno que no duerma.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Del que jura, teme la impostura.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Callando el necio, se hace discreto.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
El que debe y paga, descansa.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
O Cesar, o mierda.
Dios está en todas partes.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
A amo ruin, mozo malsín.
El que deja una herencia, deja pendencias.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Sacar las castañas del fuego.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Cortesías engendran cortesías.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
Vive como viejo si quieres llegar a serlo.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Come santos, caga diablos.
La nobleza es orden muy estrecha, y pocos cumplen con ella.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Ni es carne, ni es pecado.