Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
No saber de la misa la media.
Nobleza obliga.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Hacer de su capa un sayo.
Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos, mejor.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
Dios era bueno para negociante.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
A candil muerto, todo es prieto.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Abogado de ricos, mal de pobres.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Esposa prudente es don de Dios.
Hacer de toda hierba un fardo.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
De sabios es cambiar de parecer.
El pecado te acusa.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
La necesidad hace maestros.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Pedir las perlas de la virgen.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Por las vísperas se conocen los santos.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.