El destino baraja, nosotros jugamos.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
En caso de duda, la más tetuda.
La experiencia es la madre de la ciencia.
La felicidad es como un león insaciable
El pez grande se come al chico.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Ninguno nace maestro pero se hace con el tiempo.
La mejor caridad es la justicia para todos
El amor corrompe los corazones puros y purifica los impuros
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
El que no enseña no vende.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Acertar errando es suerte y no talento.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Ama profunda y apasionadamente.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Males comunicados, suelen ser remediados.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Dulce y vino, borracho fino.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Amigo que no da, poco me importa ya.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Cuando el río suena es porque piedras trae