Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Años de higos, años de amigos.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Aseada aunque sea jorobada.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Dar limosna no aligera la bolsa
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
Por San Andrés, toma el puerco por los pies.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Cada cual es hijo de sus obras.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Buena crianza no pierde punto.
No compra barato quien no ruega rato.
Lo dicho, dicho está.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
La práctica perfecciona.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
El que presta, a pedir se atiene.
Bien gobernar y no mucho bailar.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
En camino largo, corto el paso.
El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Ramos mojados, ésos mejorados.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
La pisada del amo, el mejor abono.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
Hortelano tonto, patata gorda.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
La cara bonita y la intención maldita.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Al asno rudo, aguijón agudo.