Lo comido por lo servido.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
El asno puede entrar en el templo, pero no por ello se convierte en monje
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Nada es bello excepto la verdad
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Casa ordenada, casa salvada.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Calma piojo que el peine llega.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
Idos y muertos, olvidados presto.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
Hoy por ti, mañana por mí
Si te queda el saco.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
Una sola vez no es costumbre.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
A buen señor, buena demanda.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
A enemigo que huye, puente de plata.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
Al mal tiempo, buen paraguas.