El buen vino en vaso chico.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Buey que muge, todos le temen.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
Cada uno en su casa es rey.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Mata, que Dios perdona.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Un año bueno da para siete malos.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
El vino y la verdad, sin aguar.
No solo de pan vive el hombre.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Hacer algo de cayetano.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Barbero que no sea parlero, no lo hay en el mundo entero.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Querer es poder.
El pez muere por su propia boca.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Se sabe donde se nace, pero no dónde se muere.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
A gran prisa, gran vagar.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Si quieres vencer, aprende a padecer.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Quien anda mal, acaba mal.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.