Cada uno halla horma de su zapato.
Madurar viche.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Cada cual mire por su cuchar.
Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Quien bien quiere, bien obedece.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Llegar a la capada.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Hablar a tontas y a locas.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Buena fama, hurto encubre.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
A la cama no te irás sin saber algo más.
Roer siempre el mismo hueso
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Para aprender a caminar, primero hay que gatear.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Ante la duda, la más madura.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Sé cordero y te comerá el lobo.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
El buen alimento cría entendimiento.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
El que pestañea pierde.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!