Jugar la vida al tablero.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Pasará, sea lo que sea.
Acometer hace vencer.
Más vale aprovechar que tirar.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Como la espada, así la vaina.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Palabra de cortesano, humo vano.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Lección dormida, lección aprendida.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Aquel que guarda siempre tiene.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Es gran parte de la salud el conocer la enfermedad.
Más vale creerlo que irlo a ver.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Quien sabe adular sabe calumniar.
El ignorante al ciego es semejante.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Ver y no tocar, se llama respetar.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
A pan ajeno, navaja propia.
El uso hace al maestro.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Ahora adulador, mañana traidor.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad