Oficio ajeno, dinero cuesta.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Si trabajando se consiguiera plata, todos los pobres serían ricos.
Oir a todos, creer a pocos.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Hacer de necesidad virtud.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
El comedido sale jodido.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Buscarle cinco pies al gato.
Irse con la soga entre los cachos.
No hay buen tesorero, con sueldo de portero.
Ruego de Rey, mandato es.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Una palabra deja caer una casa.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Bueno de asar, duro de pelar.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Saber es poder.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
No ser escaparate de nadie.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Paciencia y barajar.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Fruta prohibida, más apetecida.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
El que habla es el que peca.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Ladran, pues cabalgo.
A pan duro, diente agudo.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Marido rico y necio no tiene precio.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
A chico caudal, mala ganancia.
A la burla dejarla, cuando más agrada.