Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Jugar la vida al tablero.
La belleza siempre tiene razón
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Las medias ni pa las mujeres.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Si quieres llegar rápido, ve despacio.
Quien da el consejo, da el tostón.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
No comas ansias.
Tierra por medio, para poner remedio.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Amistades conserva la pared medianera.
Más vale prevenir que curar.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Cuenta errada, sea enmendada.
Los que temen una caída están medio vencidos.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
El que regala, no vende; pero sorprende.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Novia para siempre, mujer para nunca.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Dejar al gato con el pescado.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
No son hombres todos los que mean en la pared.
Creer a pie juntillas.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
A la par es negar y tarde dar.
Como canta el abad responde el monaguillo.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.