Acá como allá, y allá como acá.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Ser lento en dar es como negar.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Deja la h de ayer para hoy.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Boca que no habla, Dios no la oye.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Dar tiro.
Para muestra basta un botón.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
La medicina cura, la naturaleza sana.
Muerto, ¿quieres misa?.
Para todos hay un cementerio.
Decir, me pesó; callar, no.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Todas las cosas pasan como el viento.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Comida que escasea, bien se saborea.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Si prometes y no das, mal vas.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
De puta a puta, taconazo.
Molino cerrado, contento el asno.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
A creer se va a la iglesia.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Quien primero viene, primero tiene.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.