La mierda cuando la puyan hiede.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
La cabra come el césped allí donde se ata.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Dios castiga sin dar voces.
A ruin, ruin y medio.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Hoy figura, mañana sepultura.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
De diestro a diestro, el más presto.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Entender lo bello significa poseerlo
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
De centavo en centavo se hacen los capitales.
Mujer muerte, siete a la puerta.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Buey hermoso, no es para trabajo.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
No hay enemigo chico.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
Inteligencia y belleza: gran rareza.