¿Fiado?. Mal recado.
Escoba nueva, barre bien.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Donde se está bien nunca se muere
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Arca abierta al ladrón espera.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Rey determinado no ha menester consejo.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Contigo, pan y cebolla.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Niños y viejos, todos son parejos.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Las armas son para usarlas, pero no para mostrarlas.
Hasta ajustar, regatear.
Quien hace por común, hace por ningún.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Donde todo el mundo opina, no hay orden ni disciplina.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Cada cual es dueño de su miedo.
A gran prisa, gran vagar.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
La mejor caridad es la justicia para todos
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
Dilatar la cura y pedir para la untura.