La paciencia es el puerto de las miserias.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Abre la boca que te va la sopa.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Quien te adula, te traiciona.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
El que manda, manda.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Ojo por ojo y diente por diente.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Haz lo posible para ser bueno y lo serás.
A braga rota, compañón sano.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Harto da quien da lo que tiene.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Tronar como un arpa vieja.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
De buena semilla, buena cosecha.
Un caballero no puede pegarle a una mujer ni siquiera con una flor.r
A palabras necias, bofetones.
Contra un padre no hay razón.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.