Viejo con moza, mal retoza.
Se oye mal pero descansa el animal.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Interés, cuánto vales.
El yerro encelado, medio perdonado.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Tal padre, tal hijo.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Vencer no es vergonzoso
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Buey viejo asienta bien el paso.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Viejo es Pedro para cabrero.
La madurez solo se vive una vez.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
El que no arriesga no gana.
Quien tenga tiempo que no espere
Al fuego y al fraile no hurgarles.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Don Din nunca parece ruin.
Casarás y amansarás.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.